¿CÓMO, SIENDO ADULTOS, HACER FRENTE A UNOS PADRES CONTROLADORES?

Padres controladores

En toda estructura familiar existen reglas basadas en unas creencias y mitos específicos de cada familia. Conforme los integrantes van creciendo no solo se producen cambios físicos, sino también a nivel psicológico, tanto del individuo como de la familia. A su vez, todos esos cambios dependen de la etapa de la vida en la que se encuentren, ellos y el resto de su familia: formación de pareja, nacimiento del primer hijo, familia con hijos en edad escolar, familia con hijos adolescentes, dispersión de la familia, pareja anciana o nueva pareja

Sin embargo, no todos los padres se adaptan a estos cambios: no aceptan que sus hijos se hacen mayores o , porque, al final, cada familia tiene su propio concepto de cómo deben identificarse sus miembros individualmente. Es decir, no solo se puede tratar de que los padres no acepte que su hijo se hace mayor, sino que hablamos de creencias y mitos transgeneracionales. Por ejemplo: una madre puede pensar que si no llama tres veces al día a su hijo no es buena madre o que, simplemente, el amor significa proteger al otro aunque sea de manera excesiva. 

¿Cómo controlan a sus hijos?

Los padres que controlan a sus hijos pueden hacerlo de forma directa o más sutil, pero ambas igualmente dolorosas para el hijo.  En este último caso, no importa si el hijo es adulto o no, cuando acuden a terapia les resulta difícil identificar o explicar con claridad cómo se lleva a cabo esa sobreprotección, lo cual genera un mayor malestar en el individuo.

Algunas de estas formas sutiles de controlar que tienen los padres sobreprotectores son:

  • Chantaje emocional: usan frases que hacen que el hijo se sienta culpable porque en sus mensajes dan a entender que como hijo no lo está haciendo bien y como consecuencia él/ella se siente mal. De esta manera, consiguen la atención de su hijo. 
  • Ordenes camufladas en consejos.
  • Ayuda envenenada: ocurre cuando tus padres te ayudan pero luego te hacen sentir en deuda. A ellos les sirve para controlar, chantajear y seguir ejerciendo su autoridad.

Consecuencias cuando los padres son protectores con sus hijos adultos. 

  1. Problemas para tomar decisiones: hay padres que piensan que deben estar aconsejando a sus hijos de manera indefinida. Sin embargo, esto no es así. Debemos respetar y dejar que las personas tomen sus propias decisiones, estemos o no de acuerdo, cuando se trata de una persona adulta. Si no esto no lo hacen, al final, se convertirán en adultos aconsejando a otro adulto sobre temas en los que objetivamente saben menos que la persona con la que están hablando, porque los padres saben mucho pero no lo saben todo y cuando te aconsejan lo hacen exclusivamente bajo su experiencia. Ésta puede ser o no la correcta para el hijo. 
  2. Dependencia: tanto en la niñez como en la adultez, una de las consecuencias características que tienen los niños de padres sobreprotectores es la dependencia emocional. En relación con lo anterior, puede que el hijo tenga problemas para tomar decisiones a no ser que sus padres les den el visto bueno. 
  3. Falta de confianza en uno mismo: debido a la dependencia que hemos explicando antes. 
  4. Baja autoestima ya que para tenerla alta necesitan, entre otras cosas, superar retos por su propia cuenta. 
  5. Mayor probabilidad de sufrir ansiedad, estrés, depresión o tener una mayor tendencia a la agresividad. 

¿Qué puedo hacer si mis padres son absorbentes?

Si eres una persona adulta y crees que tus padres son sobreprotectores y no sabes cómo actuar, te recomiendo que empieces por:

  1. Hablarles de manera asertiva: aunque se lleven comportando así durante años, no es razón ninguna para no cambiarlo y más si te hace daño. Tienes que ser claro y, sobre todo, hablar desde la emoción para que la otra persona no lo viva como una ataque. Para ello, puedes usar la técnica del sandwich, es decir, comentar algo positivo, luego el mensaje “negativo” que quieres introducir, para al final terminar con algo positivo. Por ejemplo: “me parece bien lo dices, pero creo que estudiaré Derecho aunque valoro y tengo en cuenta tu opinión”.
  2. Pon límites: el ejemplo anterior sirve para este. Aprende a defender tus ideales o gustos frente a tus padres. Ellos puede que no lo acepten, o se cabreen, y eso es algo que no podemos controlar. Sin embargo, debemos aprender a vivir nuestras vidas y no la vida que les gustaría qué viviéramos. 
  3. Ante su enfado toma una actitud de agradecimiento: cuando ponemos límites puede que tus padres lo vivan como un ataque o como que no valoras sus consejos. Ante esta situación, lo mejor que puedes hacer es no ceder a su chantaje emocional y mostrar gratitud, es decir, agradecerles  su consejo, educación, etc.
  4. Terapia familiar: si ves que la situación te desborda podéis acudir a terapia familiar. 

Referencias:

  • Institute of Medicine; National Research Council. Improving the Health, Safety, and Well-Being of Young Adults: Workshop Summary. Washington (DC): National Academies Press (US); 2013 Sep 27. E, Background Paper: Parenting During the Transitions to Adulthood.
  • Thapa, D.K. (2018). Migration of adult children and mental health of older parents ‘left behind’: An integrative review. PLOS ONE, 13(10): e0205665.

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